BERE Y SU MAMÁ | REZO POR TI

17.8.16


¡Bendecida tarde! Llegamos a otro miércoles de REZO POR TI :D. Esta semana ha estado un poquito saturada, mi papi se lastimó su pie, y he andado estos días junto a el, ayudándolo en lo que me ha sido posible; además de que el viernes pasado, viaje a la ciudad de monterrey ha realizarme el PET CT  de control que tenía programado, ya me llegaron los resultados, pero será hasta estos días en que vaya con mi hermoso doctor a que me explique y me de noticias.. ¡buenas! ¡Esperamos con toda nuestra fe!

Ahora si, los dejo con este hermoso testimonio, narrado desde el lado de una hija, quien ha visto a su madre enfermar y luchar con toda su fuerza. Les presento a Bere, quien hace algunas semanas se comunicó conmigo para decirme que ella quería compartir el hermoso testimonio de su mamá, quien ha sido diagnosticada con cáncer hace unos meses.


Hola, mi nombre es Berenice, tengo 26 años de edad, actualmente vivo en la ciudad de Ojinaga, Chihuahua, pero mi familia se encuentra radicando en la ciudad de Chihuahua. Soy la menor de dos hermanas: Karina y Sarahí. Mi relación con mi familia siempre ha sido buena, sin embargo, mis padres toda la vida trabajaron para sacarnos adelante a mis hermanas y a mi, por lo que era muy poca la convivencia.

A principios de este año, mi madre comenzó con dolores muy fuertes en el abdomen, la primera vez que tuvo este síntoma, fue trasladada al hospital, donde le dijeron que solo era una intoxicación por alimentos, no obstante, mi mamá siguió con los mismos dolores, por lo que le mandaron a hacer otros estudios. Días antes de que le dieran el diagnóstico yo la vi y sentí que vendrían malas noticias, pues su cara lo reflejaba.




 Esa misma semana, el día 6 de mayo de 2016, era un viernes, yo acababa de llegar a mi casa en Cd.Ojinaga, y vi que tenía una llamada perdida de mi hermana mayor, Karina; cuando le regresé la llamada, me comentó que acababan de tener noticias del doctor, y que le habían encontrado dos tumores en los ovarios, y que lo más probable es que fueran malignos, en ese momento yo sentí que todo era una pesadilla, me bloquee y quedé en shock, pues mi mamá siempre había sido muy sana, y aún me faltaban metas y sueños por cumplir, y deseaba, en verdad deseaba que estuviera a mi lado, pues por lo que ella junto con mi padre lucharon por sacarnos adelante, se perdieron momentos, como mis graduaciones. Siempre asistía uno, o mi graduación del bachilleres, en donde solo me acompaño mi hermana. Sin embargo agradezco esos sacrificios, porque gracias a eso y a la ayuda de Dios estoy en el lugar donde estoy y yo se que esa es una satisfacción muy grande para mis papás.

Unos días antes de que operaran a mi mamá, fuimos a que el doctor Leal nos confirmara que efectivamente eran malignos. Le explicó a mi mamá que se le caería el pelo, con las quimioterapias sin embargo este le volvería a salir.

El diagnóstico solo fue tumor maligno en los ovarios, para el día 14 de mayo, mi mamá fue sometida a cirugía, en el cual, le quitaron ovarios, matriz, trompas, y una capa de tejido grasoso llamado epiplón, pues desde un principio nos dijeron que probablemente esa capa estuviera invadida.

Durante el transcurso de la operación, me sentía obviamente muy preocupada, por lo que me puse a rezar un rosario, y le pedía a Dios y a la virgen que estuvieran conmigo, pues necesitaba sentir paz, luego salió el doctor y nos comentó que la operación había estado muy pesada, le habían quitado gran parte, sin embargo, tendría que analizar los tumores y continuaría su tratamiento con quimioterapias, esos momentos fueron muy angustiantes, y en medio de mi desesperación le pedía a Dios me diera una señal, luego mi mamá salió de recuperación, le miré un brillo muy especial, no se veía para nada mal, me trasmitió mucha fortaleza, luego voltee a ver que había un cristo colgado en su mismo cuarto de hospital.

No era un cristo cualquiera, era un cristo VIVO, su mensaje era que estaba ahí a nuestro lado y lo iba a estar durante todo el proceso, fue entonces que sentí una paz inexplicable en mi corazón.

A pesar de no entender la situación, yo sabía que todo estaba en manos de Dios y eso me hacía sentir mucha paz, también tenía la inquietud de conocer a personas que estuvieran pasando por lo mismo y de alguna manera ayudarnos.

Antes de iniciar las quimioterapias, estábamos esperando el informe del patólogo, para poder comenzar con el tratamiento, recuerdo un día, estando en la oficina, recibo una llamada de mi hermana Karina la mayor, quien me informa que tenían los resultados del patólogo, en el cual decía que el tumor no comenzó en los ovarios como se creía al principio, si no que su origen era en a apéndice, ya que había un tumor de 2 cm, aproximadamente, y que en esa área era difícil de erradicar, sin embargo por el poco tiempo que tenía mi mamá operada, no podían quitar la apéndice por lo que comenzarían con quimioterapias y después le harían unos estudios para decidir si la operarían de nuevo o no, por supuesto, la noticia no fue de mi agrado, pues lloraba en silencio, incluso mi jefe y mi compañera y gran amiga Tania, me descubrieron llorando cuando entraron a mi oficina, y como siempre me ofrecieron su apoyo incondicional.

Al desconocer la enfermedad, algún informe médico en donde se vea involucrado un tumor, o algún síntoma que presente mi mamá, me da mucho miedo, y por supuesto la distancia lo hace más difícil, sin embargo Dios me a dado una fortaleza impresionante, a pesar de todo, soy feliz con mi vida pues Dios tiene el control. Para empezar la primer quimioterapia, se alargó un poquito, pues no le llegaba el medicamento, yo tenía miedo de que iniciáramos este proceso, sin embargo también me daba miedo que no llegara rápido, luego llegó y al principio mi mamá no tenía ningún síntoma, luego se le notaba el cansancio, llegaron los vómitos, sin embargo estos se le atribuyen a los fuertes dolores abdominales que mi mama tenía, la internamos otra vez en el hospital, sin embargo los doctores nos informaron que solo era un problema en los intestinos, pasaron los días y mi mamá estaba bien.


Yo disfrutaba mis vacaciones en familia, fuimos a una asamblea de oración, y el tema era que por medio de la FE todo era posible, pero que había que ser perseverantes y creer que Dios nos iba a cumplir, Dios me estaba preparando, esa misma noche, mi mamá tuvo vómitos y mucho dolor, al siguiente día mantuvo el dolor todo el día, mi papá como siempre a su lado tomándole su mano cuando ella tenía los intensos dolores y era tanta mi impotencia de no poder curarle ese dolor, cuando estaba a punto de enojarme con Dios del porque le hacía esto a mi mamá, me acordaba que tenia que ser perseverante y que no me tenía que cansar de orar, entonces me ponía a rezar el rosario para que se le quitara el dolor a mi mamá y efectivamente su dolor empezaba a disminuir cuando yo empezaba a orar, recuerdo que yo me sentía tan mal que no quería hablar con nadie pues sentía que nadie comprendería mi dolor, el dolor de una hija ver sufriendo a su madre, el único con el que podía platicar era Dios y el estaba ahí para escucharme, al día siguiente seguía igual, los papeles habían cambiado antes era mi mamá quien me regañaba por no comer y ahora era yo la que lo hacía, la llevamos al hospital, la checaron, cuando llegamos sentí una paz y los doctores nos informaron, que había contraído una infección muy fuerte en el estómago por lo que no fue necesario internarla, su dolor ha disminuido mucho, aunque de repente le dan punzadas muy fuertes.


Hasta ahorita mi mamá lleva dos quimio y no a tenido pérdida del cabello no se si eso pase, pero lo que si se es que en medio de esta situación, Dios nos ha hecho mas unidos como familia, siento haber crecido espiritualmente, y recuerdo hace algún tiempo antes de pasar por esto un año aproximadamente, yo le dije a Dios que yo quería ser testimonio de Fe, no sabía lo que estaba diciendo en verdad no sabía, pero yo se que mi testimonio de Fe será cuando hayamos pasado por esto, porque yo se que Dios la va a sanar porque me lo a dicho y me lo ha repetido.


Berenice Rivera Miramontes


¡Siempre es una bendición leer testimonios como este! Llenos de esperanza, fe, y MUCHO AMOR.
No pude evitar que se me salieran algunas lagrimitas, pues aunque he vivido el cáncer en carne propia, no pudiera describir lo que Bere ha de sentir al ver a su mami en esta batalla.
Pero de lo que si estoy segura, es de que Dios provee.

Gracias Bere, por compartir tu testimonio y el de tu mamá, desde tus ojos, con cada uno de nosotros. 
¡ESTAMOS REZANDO POR USTEDES!

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Nos leemos hasta el próximo miércoles,
BENDICIONES,
ALEJANDRA 

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